Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan

Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan Vol.02 – Capítulo 6

Capítulo 6, El Palacio Imperial

En cuanto entraron al Palacio Imperial, fueron rodeados por un gran número de soldados.

Pero no fue para capturarlos. El cuerpo de Hiro fue revisado por un guardia del palacio y el de Aura por una dama de compañía.

Posteriormente, Aura voltea hacia Hiro.

“Parece que alguien ha venido a recibirnos.”

Hiro mira detrás de Aura y nota que un hombre joven había llegado.

“Ha venido de muy lejos. Soy el Primer Ministro del Gran Imperio Grantz, Bizan Gillish von Charme. Es un alivio ver que ha llegado a salvo al Palacio Imperial.”

El hombre inclina la cabeza, levanta la mirada con una sonrisa refrescante, y entonces comienza a hablar.

“¿Está bien que asuma que usted es el Señor Hiro?”

“Ah, sí. Mi nombre es Hiro Ouguro.”

“… Escuché que usted afirmó ser un descendiente de Su Majestad el Segundo Emperador.”

“Sí, así es.”

Gillish entrecierra los ojos en respuesta a la contestación de Hiro.

“Primero, tendremos que probar eso. ¿Puede venir conmigo?”

Él le da la espalda a ambos y empieza a caminar, y así, Hiro y Aura comienzan a seguirlo.

*Tap, tap* El sonido de los zapatos resuena en todo el pasillo.

La parte superior de la pared del lado derecho tenía ventanas adornadas con elegantes ornamentos, y se encontraban por todo el pasillo como muestra de fortuna y poder.

Rayos de luz entran por esas ventanas e iluminan cada rincón del pasillo.

Por las ventanas se pueden ver las hermosas calles de la ciudad, y también se tiene la oportunidad de ver a los soldados haciendo guardia ahí.

En el techo hay un magnífico dibujo del Rey Espíritu y los Doce Grandes Dioses de Grantz. Hiro encontró una imagen de un guerrero vestido de negro enfrentando a sus enemigos, el cual parece ser el Hiro del pasado.

Había un hermoso y elegante candelabro colgando del techo.

“Ha habido muchos hasta ahora que han afirmado ser descendientes de Su Majestad el Segundo Emperador.”

La voz del Primer Ministro Gillish alcanza los tímpanos de Hiro.

“Sin embargo, ninguno lo era realmente. Aún así, hay una línea interminable de aquellos que todavía pretenden serlo.”

El Primer Ministro Gillish gira a la derecha al final del pasillo.

“Por lo tanto, aunque fueron las palabras de Su Alteza Celia Estreya, a menos que tengamos pruebas de que es un descendiente de Su Majestad el Segundo Emperador, somos incapaces de creerle. Siendo sincero, en este momento estoy lleno de este sentimiento de ‘no otro más.’”

No se puede evitar que esté molesto, con tantos impostores apareciendo.

“El Gran Imperio Grantz es una nación militarista. Hay muchos que veneran a [Marte]. Me incluyo, por supuesto. Si alguien afirmase ser su descendiente, y resultara ser una mentira, no terminaría en simple decepción. No sería capaz de contener mi enojo explosivo.”

El Primer Ministro Gillish se detuvo frente a cierta habitación y miró hacia atrás.

“Espero que esté diciendo la verdad, Señor Hiro. Por el bien de Su Alteza Celia Estreya también. Realmente lo espero.”

El Primer Ministro Gillish abre la puerta y entra a la habitación.

Hiro y Aura lo siguieron.

Había paredes pintadas de blanco en los cuatro lados de la habitación y no tenía ventanas.

En el centro de la habitación cuadrada había un perchero, y en él estaba un manto negro.

No hay nada más en esta habitación.

El Primer Ministro continúa caminando hacia el perchero, y entonces llama a Hiro.

“Han habido 2,089 personas hasta ahora que han afirmado ser descendientes de [Marte]. Cada uno ha muerto en cuanto se pusieron esto.”

El Primer Ministro Gillish agarró el manto negro cuidadosamente y lo extendió en sus brazos.

“Esta es la [Camelia Negra] que [Marte] antes usó. Un espíritu reside aquí, y al igual que las Cinco Espadas Espirituales Imperiales, éste elige a su amo―Si la usa alguien que no es reconocido por el espíritu, probablemente caerá bajo su maldición y morirá. Sin embargo, aun si no es reconocido por él, mientras sea un descendiente con la protección del Rey Espíritu, no morirá. Verificaremos su afirmación por este medio.”

Por último, el Primer Ministro Gillish le pregunta a Hiro si está listo.

Hiro asiente. No hay ansiedad en su cara.

Esto trae recuerdos…

Este manto negro lo acompañó en numerosos campos de batalla. Sin pensar, sus mejillas se relajaron por la nostalgia.

Él extendió la mano para tratar de agarrarla, pero la [Camelia Negra] se escapó de los brazos del Primer Ministro y cayó al suelo.

El hecho de que el manto negro cayera a pesar de no haber viento hizo que se formaran arrugas entre las cejas del Primer Ministro Gillish.

El Primer Ministro Gillish no lo tiró a propósito.

Hiro también sabía eso.

Probablemente está enfadado.

El espíritu que residente en la [Camelia Negra] es uno temperamental de oscuridad, y en comparación con otros espíritus, es honesto con sus emociones y difícil de manejar.

Hiro suspiró. No se puede evitar que esté enojado, considerando que fue dejado solo por 1,000 años.

Lo siento. Te hice esperar por tanto tiempo.

Él se disculpa con la [Camelia Negra] en el suelo y extiende la mano.

Sin embargo, el manto negro escapó de la mano de Hiro y flotó suavemente.

Hiro parecía preocupado al ver a la [Camelia Negra], preguntándose si realmente no lo perdonaría.

Viendo al manto flotar en el aire, los ojos del Primer Ministro Gillish estaban ampliamente abiertos con asombro, y Aura estaba observando con gran interés.

En un instante, la oscuridad se extiende y se enrolla en las cuatro extremidades de Hiro. Envolvió todo su cuerpo en un parpadeo, como si estuviera tragándolo.

“Qué…”

“Esto es…”

Los ojos del Primer Ministro Gillish y los de Aura se ampliaron con sorpresa ante el suceso repentino.

Hiro desapareció en la oscuridad, y cuando reapareció, ya no estaba en su uniforme escolar.

Estaba usando el antiguo uniforme militar del Imperio. Encima tenía puesto un manto negro con una decoración de un dragón dorado.

Un manto negro bendecido por un espíritu. Una reliquia dejada por [Marte].

La [Camelia Negra], con su aire de misterio y elegancia, es conocida en un país en particular como…

―[Regalia].

El abrumado Primer Ministro Gillish rió inconscientemente.

“Haha, esto… de verdad es…”

El Primer Ministro Gillish se arrodilla de inmediato y baja la cabeza.

“Por favor, perdóneme por mi insolencia. Estoy extremadamente encantado de ser capaz de conocer al descendiente de Su Majestad el Segundo Emperador.”

“Bueno, sólo soy un descendiente, así que sería un problema si te humillas[1] ante mí. No soy el mismo hombre.”

La verdad es que él realmente era ese hombre, pero con base a su comportamiento, el Primer Ministro Gillish probablemente se desmayaría si supiera eso.

En todo caso, tener a alguien mayor que tú humillándose ante ti de esta forma dejaría perplejo a cualquiera.

Cuando miró hacia Aura en un intento de buscar ayuda, vio que ella estaba mirándolo fijamente.

Dándose cuenta que ella no iba a ser de ayuda, Hiro le habla al Primer Ministro Gillish, cuya cabeza seguía abajo.

“… Um, ¿esto servirá como prueba?”

“Ah, no, ahora tendrá que ir a Frieden.”

Tal vez para tranquilizarse, el Primer Ministro Gillish respiró un poco antes de abrir la boca para hablar.

“Si aparece alguien que afirme ser un descendiente de Schwarz, confírmenlo en Frieden. Si es verdad, otórguenle un estatus apropiado. Aquellos que no acaten este testamento caerán en la maldición del Rey Espíritu. ¿Te es familiar este testamento?”

El Primer Ministro Gillish se levanta mientras Hiro asiente.

“Originalmente, primero tendría que haber ido a Frieden, pero no podemos permitir que alguien cuyo estatus como descendiente es incierto se encuentre con la Princesa Doncella. Si algo fuera a sucederle, atraeríamos críticas tanto nacional como internacionalmente. Y por lo tanto, en consideración a su seguridad también, hemos venido a confirmar la validez de aquellos que digan ser descendientes con la [Camelia Negra].”

“Por aquí,” dijo el Primer Ministro Gillish, tras lo cual instó a Hiro a salir al pasillo.

“Y por ende… tendrá que ir a Frieden después, y una vez que la Princesa Doncella lo reconozca―”

El Primer Ministro Gillish notó a un guardia del palacio corriendo hacia ellos y dejó de hablar.

“¡Señor Charme! ¡Un caballero espiritual que acaba de llegar parece haber sido encomendado con una carta de la Princesa Doncella para Su Majestad!”

“De la Princesa Doncella para Su Majestad… Bien. Iré de inmediato. Ve y deja pasar al caballero espiritual.”

“¡Sí, señor!”

El guardia del palacio saluda y regresa por donde vino. El Primer Ministro Gillish da vuelta.

“Mis disculpas. Hay un asunto urgente. ¿Puedo pedirle que espere un momento?”

“No hay problema… ¿Debería esperar aquí?”

“No, por favor espere en la sala de invitados. Quien lo llevará va a ser―”

Tras escuchar la respuesta de Hiro, el Primer Ministro Gillish estaba por llamar a una sirvienta cercana, pero…

“Yo lo llevaré.”

Aura interrumpió.

“Entonces se lo dejaré a usted, General de Brigada Aura. ¡Regresaré de inmediato!”

El Primer Ministro Gillish se fue.

Mientras mantenía la vista en su espalda, Aura murmuró.

“De la Princesa Doncella… Y además directamente a Su Majestad. Eso es raro.”

“¿En serio?”

“Sí. Cuando la Princesa Doncella recibe un oráculo, usualmente va al primer ministro. Pero el hecho de que ésta esté dirigida a Su Majestad, ella probablemente recibió un oráculo importante.”

“Así que por eso el Primer Ministro Gillish parecía en pánico.”

“Ya que si resulta concernir el destino de un país―es un asunto serio. La carta será entregada a Su Majestad de inmediato.”

Una vez que hicieron una pausa en la conversación, Hiro y Aura notaron algo.

Había sirvientas mirándolos con expresiones confundidas.

“Obstaculizaremos su trabajo si hablamos aquí. ¿Nos vamos?”

“Tienes razón. La sala de invitados, ¿verdad?”

“Sí. Está por aquí.”

Después de caminar un poco por el pasillo, apareció una puerta doble con ornamentos detallados.

Aura las abre de una manera familiar y se sienta en un sofá después de entrar a la habitación.

Hiro se sienta en un sofá frente a ella mientras Aura agarra una campanilla colocada en la mesa entre ellos y la hace sonar.

Inmediatamente hay tres toques en la puerta y entra una sirvienta.

“¿Llamaron?”

Aura mira en su dirección.

“Por favor, trae dos tés negros.”

“Entendido. Por favor, espere un momento.”

La sirvienta hace una reverencia y sale.

“Por ahora, relajémonos y bebamos un poco de té negro mientras esperamos.”

“Suena bien. Me pregunto cuánto tardará el Primer Ministro Gillish.”

“No creo que te haga esperar demasiado… Pero eso depende del contenido de la carta de la Princesa Doncella.”

“Espero que no pase nada.”

 

Pasó una hora mientras ellos charlaban ociosamente.

El que apareció en la sala de invitados no fue el Primer Ministro Gillish, sino un oficial de alto rango.

“Señor Hiro, me disculpo pero, ¿podría venir al salón del trono de inmediato?”

“El Tercer Príncipe Imperial Brutar y el Primer Príncipe Imperial Schtobel actualmente deberían estar en medio de un interrogatorio en el salón del trono… ¿Terminaron?”

El oficial de alto rango asiente a la pregunta de Aura.

“Sí, ha terminado sin ningún problema. Todo lo que falta es esperar la decisión de Su Majestad, pero me dijeron que primero llevase al Señor Hiro.”

“… ¿Te importaría si voy también?”

“El Primer Ministro Gillish dijo que no hay problema, pero si lo hace, el Señor Hiro entrará por la entrada principal, mientras que la Señorita Aura entrará por detrás.”

“Entendido. Bien, ¿nos vamos, Aura?”

Aura se levantó ante el llamado de Hiro quien ya estaba de pie.

Dejaron la habitación, siendo guiados por el oficial de alto rango.

 

El salón del trono―

En el interior, el techo tenía forma de cúpula y, extendida por el centro del piso de mármol, estaba una alfombra roja.

Había una hilera de pilares a ambos lados del salón hasta llegar al trono y, llenando los espacios entre éstos, había nobles influyentes vistiendo ropa llamativa y de pie en hileras ordenadas.

Entre ellos, una cara familiar―El Primer Príncipe Imperial también está ahí.

Sentado en el trono estaba un emperador jovial que difícilmente podía considerarse mayor de sesenta. De pie junto a él estaba el Primer Ministro Gillish.

El salón del trono está lleno de una atmósfera opresiva, suficiente para hacer que una persona promedio se desmaye.

Sin embargo, Hiro no vaciló. Caminó lentamente por la alfombra roja mientras balanceaba el dobladillo de la [Camelia Negra].

“… ¿Ese es el supuesto descendiente de Su Majestad el Segundo Emperador?”

“Es joven. Aún es un niño.”

“¿Podría ser esa la… [Camelia Negra]?”

“Ohh―Tiene la apariencia de un rey a su corta edad.”

“No parece nervioso o alterado en esta tensa atmósfera… Tiene un carácter impresionante o es un tonto.”

El salón se llena de murmullos de los nobles.

A cierta distancia del emperador, Hiro golpea el lado izquierdo de su pecho con la mano derecha y se arrodilla.

Su manto flota suavemente en el aire por el viento causado por su movimiento y cae al suelo.

El emperador extiende los brazos ante su pecho.

“―Comencemos.”

“Sí.”

El Primer Ministro Gillish da un paso adelante y desenrolla el pergamino.

“Primer Príncipe Imperial Schtobel, Tercer Príncipe Imperial Brutar, sus veredictos han sido decididos. Acérquense.”

El Primer Príncipe Imperial, con su gran físico, se arrodilló a la derecha de Hiro y bajó la cabeza.

El Tercer Príncipe Imperial Brutar lo siguió. Él era un hombre calvo con una mirada desagradable en su cara.

Se arrodilló a la izquierda de Hiro.

“Primero, Tercer Príncipe Imperial Brutar. Juzgo que su caso es trivial.”

Se podía escuchar la sorpresa de los nobles que apoyan al Tercer Príncipe Imperial Brutar.

“A continuación, Primer Príncipe Imperial Schtobel, sus méritos en Forzen serán revocados y estará bajo arresto domiciliario por tres meses.”

Un suspiro de alivio escapó de los labios de los nobles que lo apoyan después de escuchar la ligera sentencia.

Al mismo tiempo, no hay disgusto expresado por sus opositores, la facción del Tercer Príncipe Imperial Brutar.

Esto es porque, aunque el castigo es ligero, hay una posibilidad de pueda ser retirado si ellos expresaran su desacuerdo.

Sin embargo, hay un revuelo entre las facciones independientes.

“Absurdo… ¿No amenazó la vida de la Sexta Princesa Imperial?”

“¿Es porque posee a [Mjölnir], después de todo?”

“Su posición al trono debería ser degradada o destituida.”

El Primer Ministro Gillish levantó la voz mientras las voces de insatisfacción aumentaban gradualmente.

“¡Silencio!”

Se quedaron en silencio repentinamente, pero el salón del trono estaba lleno de animosidad e ira.

Entonces… ¿qué podrían estar pensando? A este paso, los nobles van a quedarse sintiendo gran insatisfacción.

Los castigos para ambos príncipes imperiales son demasiado ligeros. No se puede evitar que las facciones independientes tengan pensamientos negativos.

Estas no eran brasas que pudieran ser apagadas fácilmente.

“Por otra parte, Señor Hiro. Por sus méritos en la batalla contra el Ducado de Lichtein, lo haré un oficial de 3ra clase.”

El Primer Ministro Gillish no terminó de hablar ahí.

“Además, de acuerdo con el testamento de Su Majestad el Primer Emperador, será bienvenido como el Cuatro Príncipe Imperial de la familia real Grantz, y será el quinto en la línea de sucesión al trono. En función de sus méritos a partir de ahora, promover su lugar en la línea de sucesión al trono será puesto bajo consideración.”

Hiro casi levantaba la cabeza sin pensar debido al extraordinario recibimiento.

Él pensó que sólo sería recibido como un miembro distante de la familia real y le darían un poco de tierra en una región remota.

El salón del trono se llena de silencio. Nadie es capaz de hablar.

Mientras todos estaban sorprendidos, el Primer Ministro sacó un pergamino.

Había letras hábilmente escritas en el papel blanco que brillaban intensamente sin siquiera estar bajo el sol.

“Hemos recibido verificación de la Princesa Doncella de que él es un descendiente de Su Majestad el Segundo Emperador. Si tuviera que agregar más pruebas, sería que la [Camelia Negra] también lo reconoció.”

La mirada de los nobles se alterna inquietamente entre la carta de la Princesa Doncella y Hiro.

“Señor Hiro. A partir de ahora, será conocido como Hiro Schwarz von Grantz.”

El primer ministro aplaude dos veces. Cuando lo hace, varias sirvientas aparecen y despliegan una enorme bandera.

Es una bandera negra con el emblema de un dragón sujetando una espada plateada.

“Tiene permitido usar el emblema de Su Majestad el Segundo Emperador. No cause vergüenza a su ancestro.”

Casi todas las cosas que antes poseía han regresado a él.

Hiro no pudo evitar sonreír.

Me tienen…

Si las posiciones de los Príncipes Imperiales en la línea de sucesión al trono fueran degradadas o destituidas, podría haber una guerra interna entre los nobles que apoyan a cada uno.

Sin embargo, las sentencias inesperadamente ligeras eliminaron la posibilidad de tales intenciones.

Además, el nacimiento de un nuevo Príncipe Imperial puso en caos sus pensamientos.

Lo único que todos los nobles tenían en sus mentes probablemente era la cuestión de si cambiar o no su interés hacia el nuevo Príncipe Imperial o ver cómo se desarrollaban las cosas.

Esto debido a que el nuevo Príncipe Imperial incluso tiene el título de ser el descendiente de Su Majestad el Segundo Emperador.

Si elevasen al joven, podría decirse que posiblemente recibirían apoyo tremendo de los ciudadanos.

Así que todas las lanzas están apuntadas a mí, huh…

A esas alturas, las facciones independientes que estaban insatisfechas con las sentencias serían capaces de acercarse fácilmente a Hiro.

Podrían ser capaces de adelantarse a los nobles influyentes que están atados por las obligaciones de sus facciones.

Sus mentes probablemente están llenas de ideas sobre cómo sobrepasar a los otros nobles en lugar de rebelarse contra el emperador.

Pero… Esta también es una buena oportunidad para mí.

Es completamente imposible que una sola persona cumpla el sueño de Liz.

Además, volverse el Cuatro Príncipe Imperial posiblemente le facilitará tomar diversas medidas.

Aquellos con diferentes intenciones probablemente se acercarán a Hiro de ahora en adelante en un intento de usarlo.

En ese caso, también los usaré tanto como quiera.

Las esquinas de los labios de Hiro se levantaron alegremente.

 

 

Hay un lugar llamado el Salón del Emperador.

Hay una enorme pintura en la pared, y hay muebles coleccionados de todo el mundo adornándolo.

Todas son obras de arte, sin importar cuál veas. Se puede decir que una habitación lujosa y extravagante es un símbolo de poder.

En ese salón está el Primer Ministro Gillish, y sentado delante de él está el 48° Emperador Greiheit.

“¿Hay algo que quieras decir?”

Con vino en mano, el emperador miró al Primer Ministro Gillish con ojos tan penetrantes como los de un halcón.

“¿Estuvo bien dictar esa sentencia para el Primer Príncipe Imperial? Si va a usar al Señor Hiro, no creo que haya habido algún problema en degradar su posición al trono.”

“Eso crearía un obstáculo para el futuro plan.”

“Como preparación para eso―¿primero debilitará a la casa Krone?”

“Los viejos nobles sólo piensan en protegerse a sí mismos. La corrompida casa Krone es un ejemplo perfecto de eso. Sin embargo, aun si un perro es viejo, no saldrías simplemente con una herida si uno te mordiera. En tal caso, tienes que meterlos en una jaula, quitarles su comida, debilitarlos tanto como desees, y mantenerlos atados.”

“Si tan sólo entrasen a esa jaula tranquilamente…”

“Es por eso que los haces pensar que tienen la iniciativa. Sin dejarlos saber lo que estamos planeando, los atraes lentamente al abismo de la muerte. Si haces caer de esa manera a los nobles obsoletos, los nuevos nobles sobresaldrán, y el Gran Imperio Grantz probablemente se revitalizará más y más.”

El emperador olió la fragancia del vino, y entonces tiró la copa al suelo.

La copa se rompió con un fuerte ruido, y el líquido rojo comenzó a manchar la costosa alfombra.

Viendo esto, la sonrisa del emperador se hace más grande.

“Odio el estancamiento.”

El emperador detuvo con la mano al Primer Ministro Gillish cuando trató de recoger la copa rota.

“Está bien. Déjalo. Más importante aun, ¿qué tan hábil es mi nuevo hijo?”

“Respecto a eso… Esta persona probablemente está más informada.”

Cuando el Primer Ministro aplaudió, un hombre que parecía ser un viajero entró en silencio por detrás de él.

El hombre se arrodilla y comienza a hablar.

“… Hablando honestamente, alguien tan humilde como yo fue incapaz de evaluarlo.”

Las cejas del Primer Ministro Gillish se contrajeron.

Incluso dentro de la organización secreta [Fang[2]], la cual empleaba la casa Charme, este hombre vestido como viajero era uno de los más fuertes.

Y pensar que tal hombre fue incapaz de evaluarlo. El Primer Ministro Gillish soltó estas palabras con decepción.

“¿Había tanta diferencia de fuerza?”

“Mis disculpas.”

Él baja la cabeza con remordimiento.

Este hombre no hizo nada más que entrenar mientras caminaba por la línea entre la vida y la muerte, y dedicó todo a perfeccionar sus habilidades.

Fue reconocido por sus habilidades y recibió esta misión directamente de su jefe.

Y este primer trabajo suyo fue simplemente evaluar la fuerza de un joven. Para este hombre que sobrevivió tanta matanza, esto debería haber sido una solicitud lo suficientemente simple para decepcionarlo incluso a él.

“Cuando pensé que el joven desapareció, él había capturado al granjero que contraté. Esto es todo lo que fui capaz de averiguar.”

“Eso es suficiente. Después decidiré qué medidas tomar. Descansa por ahora.”

“Sí…”

El hombre desapareció como si se fusionase con las sombras.

Después de soltar un suspiro, el Primer Ministro Gillish miró hacia el emperador y bajó la cabeza.

“Parece que elegí a la persona incorrecta. Mis disculpas.”

“Descuida. También conozco bien las habilidades de [Fang].”

El emperador cerró los ojos y soltó un breve suspiro.

“Haz que [Fang] entre al Fuerte Belk. Asegúrate de que no fallen esta vez.”

“Entendido.”

Con esa última palabra, el Primer Ministro Gillish salió del Salón del Emperador.

 

[1] Humillarse en calidad de adoptar una actitud de humildad ante una persona.

[2] Tanto en inglés como en alemán significa colmillo.

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