Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan

Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan Vol.02 – Prólogo

Prólogo

 

Mientras continúes brillando con fuerza, dependeré de tu luz y la perseguiré.

―Al igual que el sol y la luna.

 

 

Numerosos gritos estaban resonando a través del desierto expuesto al sol abrasador.

La escena es un campo de batalla mezclado con varias emociones, donde burlas, gritos de agonía y el estruendo de pezuñas podía escucharse.

Hay un número incontable de cadáveres dispersos en el área. Los ojos nublados de los muertos, lo cuales estaban mirando con amargura a los vivos, parecían parcas invitándolos al otro mundo.

Dentro del infernal campo de batalla, había un área que exudaba una atmósfera distinta.

Hay un círculo abierto que casi parece existir en un espacio diferente.

En el centro se encontraban dos hombres enfrentándose. En sus manos, ambos empuñaban su arma predilecta.

Un joven con un parche y una espada plateada.

Un hombre con piel ligeramente púrpura y una gran espada.

“Así que después de llegar tan lejos, alguien aparece para meterse en mi camino… Parece que no tengo suerte en absoluto.”

El hombre con la gran espada sonrió de una manera autocrítica.

Su cabello estaba pegando en su cabeza con sudor. Molesto, él lo sacude.

Cuando lo hace, su frente previamente oculta aparece y expone un pequeño cristal morado incrustado ahí.

En cambio, el cuerpo del joven está relajado y de pie con naturalidad. Él está lleno de aberturas y su actitud implica que tiene la guardia baja.

Pero el hombre lo sintió. Sintió el poderoso espíritu de lucha con el que estaba envuelto el joven.

Era un espíritu de lucha vigoroso que uno obtiene por muchos años de batalla y dedicación.

Que un chico tan joven exude tal espíritu es ciertamente elogiable.

Él ríe por el hecho de que un guerrero tan feroz es mucho más joven que él.

“Hehe, hahahaha… ¡¿Esto es lo que llaman talentoso por naturaleza?!”

El hombre tomó su gran espada, la cual era casi tan alta como él, y la blandió hacia arriba como si fuera una pequeña rama.

La gran espada, que levanta una nube de polvo, hace que el viento aúlle, y entonces se dirige hacia el joven con el parche.

El joven responde con el pequeño movimiento de levantar su espada plateada.

Cuando las hojas se encontraron y emitieron chispas, la gran espada se deslizó por la parte superior de la hoja desenvainada del joven.

“Ohh―¡No está mal!”

Después de ser repelido, parece que el hombre será dejado ampliamente expuesto.

Sin embargo, el hombre usó la fuerza del balanceo de la espada y soltó un golpe de palma hacia el joven con el parche.

Debería haber sido en el punto ciego del joven, pero…

“Ese no es un punto ciego. Puedo verlo.”

El joven dice, mientras tuerce su cuerpo y lo esquiva con éxito.

Sin embargo, ese gran movimiento del joven lo dejó abierto.

Si su oponente fuera una persona promedio, podría haberse lanzado a esta oportunidad.

Pero el hombre se dio cuenta que era una trampa.

Él enterró la punta de su pie en la arena y balanceó la pierna hacia arriba.

Una gran masa de arena voló hacia el joven con el parche.

Cuando lo hace, el hombre patea la tierra a sus pies y salta hacia atrás para crear algo de distancia. Entonces, siente una extraña sensación en su brazo derecho, así que baja la mirada.

Una gran herida estaba abierta con sangre goteando.

Tal vez fue bueno que no haya caído en su trampa…

Cuando regresa la mirada, la nube de polvo que estaba cubriendo el campo de visión del joven se dispersó con un destello.

El sudor resbalando de la frente del hombre baja por sus mejillas. Después de que levanta los hombros y lo limpia, las esquinas de su boca se levantan.

“Te admiro, aun cuando eres un enemigo. Me hace preguntarme cómo es que has alcanzado tan grandes alturas en las artes marciales a tan corta edad. Pero no puedo sólo quedarme aquí con admiración. Tengo que cambiar el flujo de esta batalla.”

Sus miradas se cruzan.

Ellos tratan de leer uno, dos movimientos por delante. Quien lea con éxito el siguiente movimiento de su oponente será el vencedor.

Y así, ellos no pueden hacer movimientos imprudentes. Nervioso, el hombre sólo se concentra en tomar la iniciativa.

Él tiembla con emoción―Su cuerpo se sacude con total placer. En el fondo, está llenándose de alegría.

Él está disfrutando tanto esta batalla de vida o muerte que no puede contenerse.

“¡¿Por qué no luchamos hasta que uno de nosotros muera―de acuerdo, [dragón de un ojo]?!  ¡El último hombre en pie es el vencedor! Genial y simple, ¿cierto?”

Los labios secos del hombre se separaron en una media luna. Cuando torció su cuerpo y preparó su espada, una nube de polvo rodeó la punta de su espada.

“Me parece bien.”

De nuevo, el joven levantó su brazo derecho a la altura del pecho, empuñó su espada plateada horizontalmente, y la apuntó al hombre.

 

 

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