Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan

Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan Vol.01 – Epílogo

Epílogo

Después de perder la conciencia por el rayo de Schtobel, Hiro despertó en un lugar extraño.

Un lugar de blanco puro. Un mundo donde el color estaba perdido.

Hiro no tenía idea de qué sucedió y su confusión se mostraba claramente en su cara.

Entonces, alguien llegó por detrás de Hiro mientras lo llamaba.

“Estás aquí. Entonces eso significa… que has regresado a Aletia.”

Hiro dio vuelta sorprendido y frente a él estaba un hombre joven de cabello y ojos color dorado.

“Ha pasado un tiempo. O tal vez eso no es necesariamente el caso. No sé cuánto tiempo ha pasado desde que regresaste a esa ‘Tierra’, Held.”

Hiro estaba atónito, con los ojos ampliamente abiertos con sorpresa.

Había un trono dorado hecho de joyas. Se podía decir que era de mal gusto.

El hombre joven estaba sentado ahí.

Él se veía astuto y atractivo, como si hubiera salido de una pintura. Si una chica lo viera, ella probablemente soltaría un grito agudo de adoración.

Él es todo un adonis, que incluso un hombre estaría cautivado sin darse cuenta.

Cruzó sus largas y delgadas piernas, y gracias a su elegancia desbordante, incluso el trono con su mal gusto parecía propio de él.

Tras finalmente recuperar los sentidos, Hiro comenzó a hablarle al hombre joven de ojos dorados que daba una impresión galante.

“Altius… ¿cierto?”

Cuando preguntó, el hombre joven mostró una sonrisa traviesa.

Hiro quiere golpearlo, pero resiste el impulso. Se convence a sí mismo de que no es tan irascible.

Él trató de mirar alrededor para distraerse de su irritación. Realmente era un espacio con un blanco infinito donde sea que mirara.

Regresa su mirada, preguntándose si Altius desapareció, pero ahí estaba, tan presuntuoso como siempre.

“Sí. Este es un sueño.”

Es natural que Hiro haga esta afirmación.

Para empezar, él debería estar en el campo de batalla.

Además, esta es una persona de hace 1,000 años. Altius está entre los muertos ahora.

Es posible que él mismo haya muerto.

Si es así, tendría sentido que Altius esté aquí.

Altius sonrió irónicamente a Hiro, quien empezó a angustiarse.

“Held. No es que no entienda tu confusión. También entiendo tu deseo de creer que este es un sueño. Pero sabes―”

Altius apuntó al pecho de Hiro después de detenerse.

Cuando Hiro bajo la mirada a donde él estaba apuntando, había una débil luz transparente saliendo de su pecho.

“¿Qué es esto…?”

Él desabrocha los botones de su uniforme y busca en su bolsillo interno. Lo que saca es una simple tarjeta.

Es la simple tarjeta blanca que recibió de Altius hace 1,000 años.

Hiro inclinó la cabeza y habló.

“… Es un poco extraño preguntarte esto en mi sueño, pero realmente es un talismán espiritual, ¿cierto?”

“Exactamente. Es un talismán espiritual.”

“Pero, revisé muchos libros y no vi ningún talismán espiritual como este.”

“Eso es algo que hice con un espíritu que recibí del rey espíritu. Es natural que no sepas de ello.”

“El hecho de que estoy viendo este extraño sueño… ¿tiene algo que ver con esto?”

“También puse rastros de mis pensamientos en ese talismán espiritual. Así que también hay recuerdos de ese tiempo. Sólo tengo recuerdos hasta el momento en que regresaste a la ‘Tierra’. El hecho de que hayas venido aquí significa que la condición para invocar ese hechizo se cumplió. Estoy seguro que alguna clase de problema ocurrió y eso significa que no estoy ahí.”

Altius parecía triste sólo por un momento, y entonces su voz se alzó con alegría.

“¿A qué era fuiste invocado? Estoy seguro que había muchas cosas que te sorprendieron.”

“Sí. Fui convocado de nuevo 1,000 años en el futuro…”

“¡Hahaha! ¡Increíble! ¡Esa es una cantidad de tiempo abrumadora!”

“Abrumador no es suficiente para describirlo. Aún no puedo creerlo.”

“Ya veo… Así que un ‘punto decisivo’ ha llegado en esa era.”

“¿Huh? ¿Un ‘punto decisivo’?”

Hiro responde con una pregunta, pero Altius lo ignora.

“Parece que se volverá una era divertida. Me gustaría ir también, pero a diferencia de ti cuya ‘alma’ no está atada, yo no puedo.”

“No me ignores… Y, realmente no entiendo. ¿De qué estás hablando?”

“… No te preocupes. Estoy seguro que entenderás eventualmente.”

“Siempre eres así.”

“Bueno, esa es mi naturaleza. En fin, lo que puedo decirte―es que vivas como quieras. ¡Eso es todo!”

Altius se levantó de su trono, miró al espacio blanco y abrió los brazos.

“¡El mundo es amplio! ¡Por lo que hay un número infinito de posibilidades! ¡Sigue el camino que elijas! ¡No limites tu propio mundo! Vive libremente. ¡Cede a todos tus deseos!”

Altius se acerca a Hiro y entonces pone el puño en su pecho.

“Mi hermano de sangre, tú no eres un hombre de bajo calibre. No te subestimes a ti mismo. Es un mal hábito tuyo. Sé más fuerte que cualquier rey. Sé más orgulloso que cualquier rey. Sé más poderoso que cualquier rey. Por ese propósito, he preparado muchas posibilidades, muchas opciones para ti.”

Después de que Altius da su discurso alegremente, él palmea los hombros de Hiro.

“Observaré con cuidado. El final al que mi hermano de sangre irá, el futuro que mi hermano de sangre caminará.”

Luciendo satisfecho tras decir todo lo que tenía que decir, Altius se dejó caer en su trono pareciendo orgulloso de sí mismo.

Él extiende lentamente su brazo derecho y apunta su palma hacia Hiro.

“Ahora, es hora de despertar.”

“… Tan abrupto. Dices lo que quieres, ¿y entonces es el adiós?”

“¿Entiendes un poco cómo me sentí?”

Hiro se encoge de hombros ante Altius, quien contiene su risa.

Él golpeó donde duele. No tenía nada que decir en respuesta a eso.

Hace 1,000 años, Hiro abruptamente decidió regresar a la ‘Tierra’.

Hiro se quitó a Altius, quien desesperadamente trató de detenerlo, y regresó sin dar razones.

Habiendo hecho eso, no había manera de que Hiro pudiera culparlo ahora.

Había varias cosas que lo molestaban, pero si esta era su venganza, aun si hiciera sus preguntas, probablemente sólo serían evitadas.

Y así, él decidió hacer una pregunta inofensiva. La que más estaba en su mente.

“¿Este realmente es el adiós?”

“Para empezar, ni siquiera estoy seguro si esto puede ser considerado una reunión. Ya que quien está aquí ahora mismo sólo son pensamientos residuales.”

“… Ya veo.”

“Sí. Dudo que nos veamos de nuevo. Pero―”

Altius se detiene y suspira como si estuviera decepcionado.

“Parece que se nos acabó el tiempo.”

Él apuntó a los cielos, así que Hiro miró arriba.

Una oscuridad había aparecido en el espacio blanco.

Comenzó a tomar velocidad lentamente mientras empezaba a pintar de negro todo en el espacio vacío.

Altius sonrió y le habló a Hiro.

“Ese―que―crearás―.―No puedo―esperar para―”

Él no pudo entenderle muy bien debido a las pausas.

La visión de Hiro es devorada rápidamente por la oscuridad.

La figura de Altius se vuelve confusa mientras desaparece.

(Adiós… mi hermano de sangre.)

―Cuando abrió los ojos una vez más, un techo desconocido entró a la vista.

El olor a medicina entra a su nariz y recupera la conciencia.

Sintió algo suave cubriendo su cuerpo. Aunque renuente, él se sentó.

Mientras mira a su alrededor, los colores del mundo regresan. Hay luz de luna brillando por una ventana sobre algunas medicinas puestas en un estante.

Después de entender que está en alguna clase de oficina médica, se da cuenta que Liz está durmiendo al lado de su cama pareciendo feliz.

Él sonríe irónicamente y coloca sobre sus hombros la manta que él tenía encima.

Cuando Hiro comprende que ha despertado de su sueño, él intenta bajar de la cama.

Pero en el momento en que su pie tocó el suelo, el mundo a su alrededor se sacudió violentamente.

Su visión enloqueció, como si sus ojos estuvieran girando.

Su espalda golpea fuertemente contra el piso con un fuerte sonido.

“¡Agh!”

Él gime, incapaz de respirar, pero siente algo subiendo por su pecho y agarra su boca.

“¡Urgh…!”

No fue capaz de contener su vómito.

La respiración de Hiro se vuelve irregular y su cara empieza a palidecer.

(¿Qué pasa con mi ojo…? ¿Qué es esto…?)

Un gran flujo de información se precipita violentamente en su ojo izquierdo y es transmitido a su cerebro.

Incapaz de bloquearlo, empieza a aplastar su mente mientras él renuentemente lo recibe todo.

Incluso con sus ojos cerrados, siente que ‘puede ver.’ Él nunca antes ha experimentado esto.

A pesar de ser su propio cuerpo, él no tiene idea de qué está pasando.

“¡¿Hiro?!”

Parece que Liz se despertó notando que algo inusual estaba ocurriendo.

Pero Hiro no tenía la libertad de responder.

 

 

Liz corrió hacia el afligido Hiro y palmeó su espalda.

“¡Contrólate! ¡Alguien, venga aquí!”

“¡¿Sucedió algo?!”

Tris, quien estaba esperando afuera, entró a la habitación en respuesta a su voz.

Él mira a Liz, entonces a Hiro. Se da cuenta de inmediato que algo está mal y sale de nuevo.

“¡Llamaré a un doctor en seguida!”

“¡Por favor! ¡Tráelo rápido!”

Liz, quien estaba abrazando la cabeza de Hiro, tiene vómito embarrado en todo su torso.

Pero ella no le prestó atención alguna y colocó la cabeza de Hiro en su regazo.

Liz saca un pedazo de tela y comienza a limpiar la boca de Hiro amablemente.

“Está bien. Cálmate y respira…”

Hiro exhala, pero no sale nada. Tal vez fue porque vomitó toda la comida que estaba en su estómago.

“Hiro, ¿escucharías lo que tengo que decir?”

Ella probablemente quería distraer a Hiro.

En realidad, Hiro mostró una reacción a su clara voz cariñosa como una madre.

Sus ojos rojos atraviesan a Liz.

Su pupila izquierda estaba extrañamente dilatada y manchada de sangre.

“¡¿ ?!”

Liz estaba a punto de gritar sin pensar, pero agarró su boca.

Ella sintió un escalofrío en su espalda por la sensación de su corazón siendo visto.

Pero no puede estremecerse. Aun si sólo un poco, ella quiere eliminar el dolor de Hiro.

Liz habla tan alegremente como sea posible.

“Sabes, cuando te conocí, estaba realmente sorprendida.”

Ella está refiriéndose al momento en que se conocieron en el bosque Anfang[1].

[1] NT: Alemán para inicio, comienzo, principio, etc.

Cuando regresó de bañarse, había un joven siendo amenazado por Cerberus.

Un joven de cabello y ojos negros. Era como si―

“Te veías justo como la imagen que tenía en mi mente―del Segundo Emperador.”

El Segundo Emperador. El único emperador en la historia cuyo retrato no existe.

No hay manera de saber cómo se veía. Uno sólo puede imaginar su apariencia por lo que está escrito en las leyendas.

“El Segundo Emperador es mi aspiración.”

Ella, quien siempre fue de voluntad fuerte, mostró más interés en espadas que en muñecas.

A la hora de dormir, ella convencía a su madre de contarle, no cuentos de hadas, sino historias de los Doce Grandes Dioses de Grantz mientras se dormía.

Y entre ellas, en la nación militarista del Gran Imperio Grantz, el Segundo Emperador siempre tenía un nivel aterrador de popularidad.

Habiendo estado aspirando a ser un soldado, era natural que tuviera interés en el Segundo Emperador.

“Sin importar lo que las personas a mi alrededor dijeran, entrené duro. Aunque nadie me reconoció porque era una chica.”

Al principio, su sueño era ser un soldado.

Después, un general, y entonces, un comandante en jefe.

Cada vez que crecía, sus sueños crecían con ella.

Todos se rieron de Liz y la ignoraron. Pero esa situación cambiaría completamente.

―Esto fue debido a que recibió el favor de «Laevateinn».

El primero en acercársele fue la cabeza de la casa Kelheit, uno de los Cinco Grandes Nobles de Grantz.

Después de que él, quien tenía influencia en la región este, expresó su apoyo a Liz, todos los nobles de clase baja y media también expresaron su apoyo por ella.

Ella se volvió un poder que no podía ser ignorado por los otros sucesores al trono, pero todo eso colapsó en el momento que la cabeza de la caza Kelheit fue asesinado por un culpable desconocido.

Para cuando se dio cuenta, sólo Tris y Dios aún estaban con ella.

“Entonces, me enteré de mi degradación, así que fui a tomar un baño en el Bosque Anfang para despejar mi mente.”

Ahí es donde conoció al joven. Un joven que se veía exactamente igual al Segundo Emperador, su aspiración.

Liz lleva su mano a la mejilla de Hiro y sonríe.

Aunque él todavía está respirando con dificultad, parece haberse calmado un poco.

Las esquinas de los ojos de Hiro se habían suavizado un poco mientras miraba a Liz.

“Sabes, tengo un sueño.”

En ese momento, pasos ruidosos podían escucharse afuera.

“¡Muévete! ¡El chico va a morir!”

“¡No hagas correr a un viejo!”

“¡Entonces te cargaré en mi espalda!”

“¡Eek!”

Liz forzó una sonrisa, entonces puso su boca cerca del oído de Hiro para que él no se perdiera lo que ella dijera.

Ella susurra. Tal vez porque Hiro ya había predicho lo que ella diría, él no parecía sorprendido.

Su sueño era extraordinario. De ninguna manera será un viaje fácil.

―Me volveré la Emperatriz.

Ella apartó su cara de Hiro, y con la luz de luna brillando en su cara, se veía aun más hermosa de lo usual.

 

 

Año Imperial 1023, 11 de Julio.

Diez días después de la batalla con el ejército de Lichtein.

Fuerte Belk, torre central.

Hiro estaba en la habitación que le fue provista.

Era un cuarto monótono, con nada más que una cama junto a la ventana y un espejo de cuerpo completo a su derecha.

Es algo obvio, pero él no tiene objetos personales. Nunca tuvo el tiempo de comprar tales cosas.

En cuanto a los objetos que trajo de la Tierra, solamente era su ropa.

Hiro se paró frente al espejo y miró su propia figura.

O más bien, él estaba acariciando una parte de su cara. Aún tiene que acostumbrarse a esta sensación incómoda.

La mitad izquierda de su cara en el espejo estaba cubierta con un parche.

Es un parche especial que estaba purificado con un hechizo espiritual.

Con éste, él ya no siente el flujo del mundo y es capaz de vivir como lo había hecho hasta ahora.

Si lo remueve, el mundo girará como antes. Él terminará recibiendo suficiente información para destrozar su cerebro.

“Bueno… supongo que necesito acostumbrarme. Sólo tengo que acostumbrarme.”

Cierto. Sólo necesita ser capaz de dominar [Uranus].

Ya que es su propio ojo, él debería ser capaz de dominarlo dentro de poco tiempo.

Y no está mal. De alguna manera, él tiene una sensación de adultez con el parche.

Sin pensar, Hiro cruzó los brazos, levantó la barbilla y trató de hacer una buena pose.

Mientras estaba dejándose llevar y debatiendo si convocar o no a «Excalibur»…

“¡Hiro~! Voy a entrar.”

Una chica de cabello carmesí entró sin siquiera tocar.

Él tenía la necesidad de decir algo sobre la privacidad y algunas otras cosas, pero más importante aún, esta era una mala situación.

“¿Qué estás haciendo?”

Liz se detuvo sorprendida frente a la puerta.

La cara de Hiro se enrojeció al instante. Ella lo vio.

Su corazón empieza a latir más rápido. Se da cuenta que su cabeza está calentándose.

Esto es vergonzoso… Él extendió las manos y las agitó nervioso.

“¡N-No! ¡Te equivocas!”

“¿Equivocarme en qué?”

Liz inclina la cabeza y balancea su cabello carmesí.

Ahh, Hiro piensa que es un gesto muy lindo, pero no expresa su pensamiento.

De ser posible, él quería escapar de ese lugar en ese instante, pero Liz estaba bloqueando el camino.

“Uhh… ¿Cómo debería decirlo…?”

Habría sido tan fácil si pudiese decir que su cuerpo fue dominado por un momento de vanidad.

El silencio cae. Es una atmósfera extremadamente incómoda.

Mientras Hiro no sabía qué hacer, Liz fue la primera en actuar.

“¡Vamos, ¿qué intentas decirme?! ¡Como sea, ven conmigo!”

Ella agarra su brazo de una manera que sugiere que no le importa que Hiro se sienta alterado.

Él es arrastrado por una fuerza monstruosa y sale volando de la habitación. Ellos se dirigen hacia la escalera de caracol que lleva hacia abajo.

“¡¿Y a dónde vamos―?!”

Él no fue capaz de decirle que estaba enfermo hasta hace poco.

Esto fue porque empezaron a bajar las escaleras a toda velocidad. Se mordería la lengua si hablara en esta situación.

Ellos básicamente volaron por las escaleras. Cuando salieron de la torre central, fueron recibidos por la plaza.

El brillante sol estaba cayendo y asando la superficie. Podían sentir sudor formándose en su piel.

“Aura dijo que regresará al oeste. Tenemos que despedirla, ¿cierto?”

“¡A-Aún tenemos tiempo! ¡No tenemos que apresurarnos así!”

Con el fin de enterrar a los soldados que habían muerto en la batalla previa, ella se quedó en el Fuerte Belk mientras recibía tratamiento.

Desafortunadamente, también había muchos soldados que no pudieron ser encontrados. Algunos cadáveres estaban tan severamente dañados y cubiertos de lodo que era difícil discernir si eran amigos o enemigos.

A pesar de estar herida ella misma, había estado dando vueltas buscando los cuerpos de sus subordinados hasta el anochecer.

Ellos reunieron todos los cadáveres de las tropas de Lichtein en un lugar y los quemaron.

Ya que también estaba el miedo de que se propague una enfermedad, ellos hicieron que el Cuarto Ejército Imperial los ayudase a deshacerse de los cuerpos rápidamente.

El Cuarto Ejército Imperial también estaba disperso en varias áreas del territorio del Marqués Grinda.

Esto era debido a la posibilidad de sobrevivientes del ejército de Lichtein permaneciendo en el territorio del Marqués Grinda y perturbando el orden público.

Parece que el Primer Príncipe Imperial tomó a sus guardias imperiales y regresó a la Capital Imperial.

(Algún día… lo haré pagar.)

Él decide vivir su vida como quiera, tal como Altius le dijo ese día.

Por ahora, él deja de lado su venganza contra el Primer Príncipe Imperial y contiene su enojo.

Debido a que había alguien a quien tenía que despedir con una sonrisa en su cara.

“¿Vinieron aquí sólo para despedirme?”

Había una joven montada sobre un caballo de guerra con su brazo derecho colgando―Era Aura, con esa usual mirada taciturna en su cara.

Alfred también estaba al lado de ella, con todo su cuerpo envuelto en vendajes.

Aunque parece estar sufriendo, de cierta manera, era cómico y te hacía querer reír.

“Su Alteza y… Señor Descendiente. Gracias por despedirnos.”

Alfred sonaba completamente disgustado en el momento que dijo “Señor Descendiente”.

No se podía ver su expresión a través de los vendajes, pero se podía saber cómo se veía.

Liz pone las manos en sus caderas y habla.

“Sí, pasaron muchas cosas, pero me alegra que todos estemos vivos.”

“Sí. El resultado fue horrible, pero creo que ganamos varias cosas de esta batalla.”

Aura se quedó mirando después de hablar.

Hiro fuerza una sonrisa ante esos ojos color plomo que parecen estar investigando algo.

“¿Cómo está tu ojo?”

“Bueno, parece que tomará algo de tiempo para que sane.”

Los únicos que saben sobre la anormalidad de su ojo son Liz, Tris y tres doctores.

A todos los demás se les dijo que era una herida de la batalla.

Así que no había manera que Aura supiera, pero por alguna razón, Hiro sentía que ella descubriría la verdad sobre su ojo si seguía observándolo.

“Ya veo. Mientras no hayas perdido la vista. Pero aún así, ese es un gran parche.”

“Eh, b-bueno…”

Ellos no tuvieron más opción que usar un gran parche para ocultar el hechizo espiritual.

Pero él no podía explicarle eso.

Mientras Hiro estaba pensando en una excusa, Liz le arrojó un salvavidas.

“¡Es una herida enorme! Es una… ¡una herida realmente horrible!”

“Ya veo… ¿Crees que dejará una cicatriz?”

“Ah, no, creo que estará bien.”

Hiro dijo, mientras estaba temblando por dentro.

“… Es bueno oír eso.”

Entonces―¿podrías por favor dejar de mirarme?

Sin importar cuánto tiempo pasó, la mirada de Aura estaba fija en Hiro, atravesándolo.

Liz se paró frente a él para interceptar su mirada.

“Te enviaremos una carta o algo.”

“También les escribiré una carta en cuanto se calmen las cosas.”

“Señorita Aura, ya casi es hora.”

Alfred interrumpió la conversación.

Alineados detrás de él estaban los [Caballeros Negros Imperiales], aunque sus números habían disminuido.

Tal vez debido al calor, ellos estaban usando armadura ligera en lugar de pesada, y a los caballos de guerra les habían removido su armadura también.

Fueron guardadas junto a sus provisiones de comida y agua en las carretas.

“Entonces, nos vamos. Cuídense.”

Aura pone sus brazos en el cuello de su caballo mientras las mangas de su uniforme militar revolotean, y se dirige a la puerta principal.

Ella volteó después de avanzar un poco. Su mirada cae en Hiro.

“Held, veámonos de nuevo en otra parte.”

Después de eso, ella no volteó de nuevo.

Con ella a la cabeza, el grupo de caballos de guerra lentamente sale por la puerta.

A pesar del calor, su corazón es atacado por escalofríos y él se siente congelado.

Liz palmeó la espalda rígida de Hiro.

“Hiro, sé que esto es repentino, pero vamos a practicar montar a caballo.”

Esas palabras congelaron su corazón aun más.

Hiro terminó recibiendo muchos, muchos rasguños mientras estaba expuesto al sol abrasador.

 

―Dos días después.

Una orden Imperial fue enviada a Hiro por el Emperador actual.

 

 

Anuncios

Un comentario sobre “Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan Vol.01 – Epílogo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s