Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan

Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan Vol.01 – Capítulo 26

Capítulo 26, Veneno

Tres sels (9 km) al oeste de donde Hiro está peleando en el campo de batalla, hay varios riscos de gran tamaño y, llenando los yermos dentro de sus sombras, está un ejército de 20,000 hombres.

Ellos son el Cuarto Ejército Imperial del Gran Imperio Grantz, la nación que reina el continente central.

A la cabeza del ejército estaba un oficial al mando montando un caballo con una larga melena blanca.

Su nombre es Trye Frien von Loring, rango: general.

Él tiene un largo historial de servicio como valiente general del Gran Imperio Grantz y es uno de los Cinco Grandes Generales.

El General Loring mira detrás de él.

Hay un extravagante carruaje tambaleándose en la áspera superficie.

Una persona importante, para el oficial y el Imperio, está viajando en ella.

Un caballo corre hacia el carruaje por el frente.

Notando esto, el General Loring volteó hacia adelante.

Es uno de los exploradores.

“¡General! ¡Reportando! El Marqués Grinda ha comenzado la batalla cerca de la frontera y la situación no parece estar a su favor.”

“Por supuesto que no. El ejército de Lichtein debería tener 15,000 hombres. No sé qué tan capaz es el Marqués Grinda, pero es imposible que pueda ganar. No, tal vez debería elogiarlo por resistir tanto.”

Esta área no ha visto muchas escaramuzas en varios años.

No hay manera de evaluar sus habilidades.

Sin embargo, aun si fuera hábil, el territorio del Marqués Grinda normalmente tiene 3,000 soldados a la mano.

Son 3,000 si los reúne a todos. Y hay unidades que no pueden ser movilizadas porque son necesarias para mantener el orden público.

El General Loring estima que él tiene alrededor de 1,000 hombres.

Él considera extraño que fueran capaces de enfrentarse a 15,000 oponentes con esos números hasta ahora.

“Parece que «Marte» está ahí.”

Después de escuchar al explorador informar esto, el general por fin entiende.

“Ohh. ¿Ella vino hasta la frontera sur desde el lejano oeste?”

“Sin embargo, no fui capaz de confirmar si estaba viva o no. Parecía que fue derrotada por el general enemigo.”

“¿Esa niña salió al frente? En serio, cuando pudo haberse quedado tranquilamente en la retaguardia.”

Él pensaba que ella era una joven brillante, pero parece que estaba equivocado. Este es un ejemplo de que hay una diferencia entre valentía y temeridad.

El nombre de «Marte» es una carga demasiado pesada para alguien como ella.

Era problemático que el Tercer Príncipe Imperial le haya otorgado ese título por capricho.

‘El nombre de «Marte» es propio de esa persona,’ él piensa mientras voltea hacia el carruaje una vez más.

Cuando lo hace, una voz abrumadora salió del carruaje.

“Loring.”

El general, quien simplemente fue llamado por su nombre, ralentizó su caballo y se acercó a la ventana del carruaje.

Estaba un poco oscuro adentro y sentado ahí estaba un hombre rodeado de mujeres desnudas.

Ese hombre era Schtobel, el Primer Príncipe Imperial que acompañó al Emperador durante su expedición militar.

El otro día, junto con el Emperador, el Primer Príncipe Imperial Schtobel derrocó Ferzen, una gran nación que tenía influencia en varias otras naciones hasta su derrota ante Aura hace dos años.

Sin regresar a la Capital Imperial para celebrar su victoria, el Primer Príncipe Imperial Schtobel había venido al sur con sus guardias de élite. También trajo consigo a las princesas de Ferzen, a quienes había tomado como botín de guerra.

Tal vez porque no tenían esperanza en su futuro o porque habían presenciado el infierno, los ojos de las princesas habían perdido su luz. Parecían los ojos de los muertos.

Si el Primer Príncipe Imperial se cansara de ellas, probablemente serían vendidas como esclavas de inmediato.

Mientras simpatizaba con su futuro, el General Loring respondió.

“¿Sí?”

“Llama al explorador. Quiero preguntarle algo.”

“¡En seguida!”

El General Loring inmediatamente intercambia miradas con el explorador que había venido a reportar lo que había visto.

El explorador cabalga hacia el carruaje.

El General Loring inclina la barbilla para indicarle que vaya a la ventana.

Con una expresión nerviosa, el explorador se acerca como se le ordenó.

“… ¿Qué hay de Leihil?”

El explorador se queda mirando sin comprender en respuesta a la pregunta de Schtobel.

Loring entiende de inmediato el significado detrás de esas palabras y susurra en el oído del explorador que se le había ordenado vigilar a Leihil.

El explorador jadea y habla en pánico.

“Sí… Parece que un joven misterioso irrumpió en el campo de batalla y el General Leihil parecía sorprendido. Pero el chico no era rival para el general enemigo con su espada espiritual―”

“¿Un joven misterioso?”

“Sí, él apareció en el cuartel enemigo con una rapidez imperceptible.”

En cuanto dijo eso, la ventana fue destruida en pedazos y los fragmentos perforaron la cara del explorador.

El explorador estaba a punto de gritar por el dolor intenso, pero un grueso brazo se extendió de donde solía estar la ventana y cubrió su cara.

“¡Agh! ¡Ugh, ugh!”

El caballo huyó del explorador quien ahora era incapaz de respirar.

Sin embargo, las piernas del explorador permanecieron donde estaban y se agitaron en el aire.

Después de soltar un suspiro, Loring agarra la cintura del explorador y le habla a Schtobel.

“Príncipe Imperial Schtobel… Me gustaría pedir que desista de sus juegos. Por favor, retire su―”

Antes que Loring termine su oración, hay un chasquido y el cuerpo del explorador pierde fuerza.

Las princesas dentro del carruaje sueltan un grito. Tal vez escucharon el chasquido.

Era posible que el explorador podría haber sido capaz de decir algo si recordara más, pero ahora que su cuello estaba roto era demasiado tarde. Loring pensaba que había perdido todas sus emociones, pero soltó la cintura del soldado pensando que era lamentable. El cadáver que cayó al suelo desapareció en la retaguardia.

“… ¿Quizá había algo que no le agradó?”

“Su informe no fue conciso, así que lo ejecuté. ¿Tienes algún problema con eso?”

Él sonaba irritado y había suficiente sed de sangre en su voz para enviar escalofríos a su espalda.

Pero Loring simplemente se encogió de hombros. Al parecer tiene nervios de acero.

“No creo que me escuche aun si lo tuviera.”

“Entonces no digas nada. Pero, esa supuesta velocidad imperceptible me preocupa. Y dijo que era un joven, además.”

“Si no se equivocaba, entonces hay una posibilidad de que ese chico podría poseer una de las [Cinco Grandes Espadas]. Si ese es el caso, podría ser demasiado para que Leihil se encargue, aun si le dimos un arma espiritual.”

“Eso no es necesariamente cierto. Ya que lo hicimos beber ‘eso’.”

“Hmm… Entonces, no podemos predecir el resultado, ¿verdad?”

Una vez, cuando escuchó la ambición de Schtobel, Loring recuerda estar tan desconcertado que simplemente se quedó parado con la boca abierta.

Pero él también llegó a ver esa ambición en sus sueños. Terminó queriendo ver dónde terminaría este hombre.

Loring ríe por cómo aún se llena de emoción cada vez que piensa en ello, aun cuando debería saberlo mejor a su edad.

Entonces, él expresa su ansiedad injustificada.

“La maldición del rey espíritu puede caer sobre nosotros algún día.”

“… ¿De qué crees que es capaz el rey espíritu actual?”

Loring no pudo decir nada en respuesta a las palabras desanimadas de Schtobel.

“Me volveré «_____» sin importar qué.”

La palabra murmurada por Schtobel fue derribada por la violenta lluvia y no se escuchó.

 

 

El campo de batalla estaba en un estado de caos.

Los soldados dirigidos por el Marqués Grinda estaban luchando en el frente.

En el centro del cuartel enemigo, Hiro había comenzado una feroz batalla con el general enemigo.

No―Se podía decir que Hiro estaba completamente a la ofensiva.

Una grieta en el espacio se abre y aparece un arma espiritual. Hiro agarra la empuñadura y corta a Leihil.

Hiro se mueve al punto ciego de su enemigo usando su «velocidad luz». El espacio ante su mano se divide y aparece una nueva arma espiritual.

Usando eso, él corta y entonces embiste casualmente a su oponente.

Cuando se mueve a la retaguardia de Leihil, una nueva arma espiritual aparece y atraviesa la espalda de Leihil.

Si alguien estuviera observando esta batalla, todo esto habría sucedido en un instante.

Todo lo que se podía ver era una red de líneas plateadas trazadas en todas las direcciones, casi como una tela de araña.

Con un gran aumento de fuerza, las armas espirituales perforan el gran cuerpo una y otra vez.

Manchas de sangre se esparcen en la tierra y Leihil suelta un grito mientras se retuerce en agonía.

『¡Ohh! ¡Guuoohhh!』

Sus brazos, piernas, pecho y cada parte visible suya está cubierta de heridas fatales.

Y sin embargo, Leihil estaba vivo.

Una siniestra aura negra envuelve a Leihil y sus heridas empiezan a sanar instantáneamente.

Las armas espirituales que estaban perforándolo caen al suelo y desaparecen.

Algo se sentía fuera de lugar desde el principio, y Hiro recordaba encontrarse con esa sensación antes.

“… Así que te has convertido en un ‘caído’.”

Este es el “verdadero nombre” usado para referirse a los “tontos” que intentan tomar los poderes de un espíritu.

Hace mil años, el rey de cierto país destruyó una piedra espiritual y la convirtió en polvo, simplemente por curiosidad.

Entonces hizo que un hombre la bebiera, pero nada ocurrió cuando lo hizo.

El rey estaba decepcionado. Pero entonces, en medio de la noche cuando todos estaban profundamente dormidos, el hombre comenzó a sufrir.

El hombre, cuya apariencia había cambiado, perdió la razón y se redujo a convertirse en un monstruo.

Un soldado de vigilancia que notó el fenómeno inusual fue su primera víctima. Después, el monstruo se comió al rey y entonces fue a matar a todos en el castillo, independientemente de edad o género.

Otros países tomaron ventaja del alboroto para conquistarlos, y Hiro había participado en esa batalla.

“Tan tonto… Nunca puedes regresar una vez que eres afectado por la maldición de un espíritu…”

Es verdad que la protección divina de un espíritu es fascinante.

Pero habiendo dicho eso, si metes eso en tu cuerpo, no significa que será aún más efectivo.

No es un poder que pueda ser contenido en un recipiente humano. En poco tiempo perderían su humanidad.

Pero Hiro recuerda que la aparición de los ‘caídos’ no se detuvo ahí.

Los reyes de países que estaban a punto de caer en la ruina bebieron con la esperanza de dar al menos un golpe a su atacante.

Era una era oscura en la cual había aquellos que incluso harían uso de eso.

Sin embargo, esto no significa que todos perdían la razón. Muy pocos eran capaces de conservarla.

Aquellos que mantenían la razón obtenían habilidades físicas que superaban por mucho a los seres humanos.

Los humanos que soportan el veneno―

―Son conocidos como [brujos].

『¡UGOOOHHH!』

Puede escucharse un rugido lo suficientemente fuerte para desgarrar los tímpanos.

El cuerpo, que ya era dos veces más grande que Hiro, se había hinchado ante sus ojos para ahora ser tres veces más grande que él.

Ya no puede ser llamado humano. Era más un ogro o un gigas. Era un ‘caído’.

(Pero esto es un fracaso.)

Cuando Hiro prepara «Excalibur», ellos comienzan a moverse al mismo tiempo.

Pero en lugar de dirigirse a Hiro, él empieza a atacar a los soldados de Lichtein.

『Eek— !Gyah!』

Con un balanceo de su brazo, cinco soldados de Lichtein fueron lanzados por el viento resultante, y aquellos que fueron pisoteados, su líquido cefalorraquídeo se esparció por el suelo.

『¡¿Qué es esta cosa?!』

『¡Ataquen! ¡Hay un monstruo aquí!』

『¡Gyah!』

『¿Dónde está Su Excelencia?』

Mientras caen en un estado de alboroto, los soldados de Lichtein comienzan su ataque.

『¡GURAAHHH』

Como si hiciera una rabieta, el monstruo salvaje empieza a agitarse, enviando a todos los soldados de Lichtein al olvido.

Además, no se dan cuenta que el monstruo es Leihil.

Y no es extraño que no lo hagan. No hay un solo rastro del anterior Leihil en él.

Aquellos que agarraron sus arcos para disparar flechas, aquellos que se le enfrentaron valientemente, aquellos que le dieron la espalda con lágrimas en los ojos, todos fueron enterrados por las manos del monstruo.

Todos estaban muriendo tan fácilmente, como si fueran hormigas siendo pisoteadas sin esfuerzo alguno.

Entonces, surgió otra situación que desalentó a los soldados de Lichtein.

Una llamarada se elevó detrás de su cuartel.

『N-No.』

『Hey, ¿es enserio…? ¿Eso no es…?』

『Las provisiones…』

『¡¿Está quemándose a pesar de esta lluvia?!』

Se elevan gritos de los soldados enemigos.

Cuando Hiro mira a las llamas abrasadoras, se dio cuenta de inmediato que era obra de Liz.

Lo único capaz de eso en esta fuerte lluvia es «Laevateinn».

Se podía decir que el resultado de esta batalla estaba decidido a estas alturas.

Con la pérdida de su comandante y sus provisiones, lo único que les queda es retirarse o rendirse.

Pero no están en posición de rendirse tranquilamente. Aún tienen que ocuparse de Leihil.

Si su comandante estuviera presente, podrían haber sido capaces de recuperarse de la situación, pero él se había convertido en un monstruo.

Por tanto, su única opción era tirar sus armas y tratar de escapar frenéticamente.

『¡Retirada! ¡Huyan! ¡Ya no puedo hacer esto!』

『¡También escaparé!』

『¡Maldición, espérenme! ¡Yo también me voy!』

Nadie quiere morir. Nadie quiere pelear una batalla insensata.

Ellos inmediatamente dirigen sus pies hacia su propio país y comienzan a correr.

Si uno estuviera mirando desde arriba, se vería como una avalancha avanzando con gran fuerza hacia el Ducado de Lichtein.

Hiro no los persiguió.

Esto fue porque había otro oponente al que tenía que enfrentar.

Hiro tranquilamente estabiliza su respiración. Sujeta la empuñadura de «Excalibur» con ambas manos y la levanta, evocando la imagen de la estatua del Segundo Emperador.

『GURYUAAHHH!!!』

“¡Uohh!”

Hiro pateó el suelo y saltó hacia adelante.

―Una batalla que sobrepasa el reino de la inteligencia humana había comenzado.

 

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