Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan

Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan Vol.01 – Capítulo 17

Capítulo 17, Tortura

El campamento del ejército de Lichtein fue preparado a 2 sels (6 km) de los riscos.

Había cientos de tiendas dentro de una valla circundante. En el centro, estaba una tienda extravagante que sobresalía.

Dentro de esa tienda, dividiéndose por la mitad, oficiales de estado mayor y sus comandantes estaban alineados a la izquierda y derecha.

Sentado en una gran silla, el Vizconde Lichtein escuchó el informe de daños de su oficial de estado mayor mientras parecía furioso.

“… 6 oficiales, 812 soldados de infantería, 219 bajas. Eso es todo.”

Habiendo terminado su informe, el jefe de estado mayor regresó a la línea.

Los 500 soldados que fueron enviados para un ataque sorpresa por detrás, también fueron completamente aniquilados.

Muchos soldados se perdieron debido a una resistencia mayor a la esperada de la Sexta Princesa Imperial. Y gracias al hombre de negro que irrumpió en el campo de batalla, la primera batalla terminó en una derrota.

El Vizconde Lichtein arrojó su copa de vino al suelo y ésta se destruyó en pequeños pedazos.

“¡¿Estás diciéndome que perdimos alrededor de 1,000 soldados contra menos de 100 enemigos?!”

Las caras de sus subordinados se tensaron.

“¡¿Cómo se supone que mire a mi hermano?! ¡¿Estás diciendo que le informe que perdí 1,000 hombres por nada, sin siquiera capturar a la Sexta Princesa Imperial?!”

El jefe de estado mayor dio un paso adelante una vez más.

“También está el incidente imprevisto. Estoy seguro que Su Excelencia también lo vio. ¡Esa cosa difícilmente podría ser llamada humano!”

“¡Hah! ¿Quieres que le informe a mi hermano que 1,000 hombres fueron asesinados por una persona? ¡Si le dijera algo así, mi cabeza saldría volando!”

Incapaz de ocultar su irritación, el Vizconde Lichtein pateó su silla.

La silla se estrelló contra un escritorio con un fuerte ruido y se rompió en pedazos.

Aún insatisfecho, el Vizconde Lichtein agarró a uno de los oficiales.

“… Es verdad que él tenía habilidades sorprendentes, ¿pero quién es el que le permitió avanzar? ¡Fueron ustedes, oficiales!”

“… ¡Presenciando claramente tales poderes, no tuvimos más opción que retirarnos debido al miedo que infundió!”

“¡Hay un límite para lo patético que pueden ser! ¡¿Y aún así se consideran soldados de Lichtein?!”

Después de que empujó al oficial, miró a cada hombre dentro de la tienda, uno a la vez.

“Cuando amanezca, iniciaremos una ofensiva general. Retirarse no estará permitido. Den un paso adelante si tienen problema con eso.”

Se suponía que sería una guerra fácil. Por supuesto, se suponía que terminaría en pocas horas.

Debido a esto, no estaban preparados para una batalla nocturna, y así terminarían dejando descansar a su enemigo.

“Nadie. Entonces, se terminó este consejo de guerra. Dense prisa y designen reemplazos para los oficiales que murieron. Ninguno de ustedes tiene tiempo para dormir. Piensen en un buen plan para el amanecer. Haré esclavos a cualquiera de ustedes que sea inútil.”

Sus subordinados a la izquierda y derecha golpearon su hombro izquierdo, pusieron una rodilla en el suelo, y todos hablaron.

” ” “Como desee.” ” ”

Inmediatamente después, un nervioso mensajero llegó a la tienda tropezando.

“¡Un ataque enemigo! ¡Sus números son desconocidos! ¡Estamos bajo ataque actualmente!”

Todos estaban estupefactos.

No se podía evitar. El enemigo estaba prácticamente aniquilado. Era imposible imaginar que ellos vendrían a atacar.

Dudando a sus propios oídos, el Vizconde Lichtein preguntó al mensajero.

“… ¿Qué dijiste?”

“¡Repito! ¡Un ataque enemigo! ¡Sus números son desconocidos! ¡Estamos bajo ataque actualmente!”

“Ridículo… ¡El enemigo ya está dando su último suspiro[1]!”

[1] NT: A punto de morir. Llegar a su fin.

Nervioso, el Vizconde Lichtein salió de la tienda. Siguiéndolo, los oficiales de estado mayor también salieron corriendo. Había gritos de enojo, alaridos, y el estruendo de pezuñas. Los soldados que estaban descansando entraron en pánico.

“¡¿Qué está pasando?! ¡¿Podría ser que han llegado refuerzos enemigos?!”

El enemigo debería estar compuesto de soldados de infantería y arqueros.

No tienen caballería. Si la tuvieran, entonces es posible que tengan refuerzos.

Pero, eso es imposible.

“¿Podría ser… que mi hermano perdió?”

Él reflexiona.

“No, imposible.”

El Vizconde Lichtein descartó de inmediato la idea.

La fuerza principal de 12,000 hombres debería estar atacando el Fuerte Belk.

En otras palabras, en tanto no pierdan, los refuerzos no vendrán.

“Escuché que el oponente era «Marte», pero…”

Fue hace dos días que él había llegado aquí como una unidad independiente para capturar a la Sexta Princesa Imperial.

Aun si ella es alguien conocida como «Marte», es poco probable que sea capaz de derrotar 12,009 tropas tan fácilmente.

Pero si no hay refuerzos, ¿qué debería pensar de esta situación?

A un lado del confundido Vizconde Lichtein, un oficial de estado mayor estaba gritando órdenes a los comandantes.

“¡Regresen y tomen el mando de sus unidades! ¡Reúnanse aquí en cuanto recuperen su compostura!”

“¡Sí, señor!”

Un oficial trató de correr, pero colapsó y cayó en el suelo.

Un joven pasa por el cadáver y se acerca con una lanza desgastada en su mano.

“Bien… Me preguntaba qué haría si no tenían su consejo de guerra.”

El oficial de estado mayor ve al joven aliviado.

“¡Eek!”

Dejó salir un grito y cayó sobre su espalda.

Habiendo desechado la vieja lanza, el joven tomó una espada del oficial muerto.

“Sí. Está bien mantenida. Puedo decir que esta persona era entusiasta con su trabajo.”

Con un movimiento rápido de su espada a un costado, cayó la cabeza del oficial de estado mayor que había sucumbido al miedo.

No puedes eliminar tan fácilmente un miedo que ha sido infundido en el campo de batalla.

Los oficiales de estado mayor y comandantes retrocedieron mientras sus caras se tensaban.

“No puedo dejarlos escapar. Porque si lo hago, habrá personas que encontrarán desgracia.”

Cambia su agarre en la espada para sujetarla horizontalmente, y la arroja.

*Thump―*

Penetra la cabeza de un oficial de estado mayor que tenía lágrimas en sus ojos.

Viendo brotar la sangre de su camarada, los demás intentaron escapar.

Sin embargo, se convierten en simples bultos de carne y sangre mientras rezan por salvación.

Los soldados en el área circundante se dieron cuenta que algo era inusual en el cuartel general, pero ya que no tenían comandante, corrieron en pánico mientras eran víctimas de los jinetes.

El único que quedaba era el Vizconde Lichtein. Corre rápidamente a su tienda.

Cuando el joven levantó una espada de hoja inversa y entró a la tienda, el Vizconde Lichtein estaba ahí con una espada enjoyada y una sonrisa en su rostro.

“Hehe, no sé quién eres, pero ante esta espada, no eres diferente a un bebé.”

“… Un arma espiritual, huh.”

Mientras el joven se encoge de hombros, blande su espada hacia los restos de una silla cerca de él.

La blande una y otra vez, y la hoja empieza a cortar.

“… ¿Qué estás haciendo?”

El Vizconde Lichtein frunció el ceño y observó con confusión las acciones inexplicables del joven.

En la mano del joven que se dio vuelta, había un objeto que ya no tenía la forma de una espada y que debería ser desechado.

“¿Sabías? Es porque la gente tiene un motivo, que son capaces de ser crueles. Es algo que aprendí de mi cuñado, y extrañamente, lo entiendo.”

“¿Q-Qué estás diciendo?”

“Voy a hacer algunas preguntas ahora, y me gustaría que las respondas.”

“¡C-Como dije, ¿de qué estás hablando?!”

Él gritó, impaciente de que sus palabras parecían ser ignoradas.

“Primero, quiero optar por un dedo, pero ya que no tengo tanto tiempo… supongo que iré por un brazo.”

El joven desaparece de la vista.

Cuando reapareció, había un abismo mirando al Vizconde Lichtein.

En el momento siguiente, él es atacado por un intenso dolor y mira a su brazo. La espada, ahora dentada como una sierra, estaba enterrándose en su brazo.

“¡Gahh!”

“Pregunta. ¿Mataste a Dios?”

“¡Gah!”

Él es pateado en la cara y su gran cuerpo sale volando.

“Ugh, a-alguien… ¡Necesito un médico!”

El Vizconde Lichtein suelta su arma espiritual y coloca la mano en su brazo mientras agoniza por el dolor intenso.

“Tal vez optaré por tu tobillo después. Realmente me gustaría que respondieras antes de que mueras.”

El Vizconde Lichtein levanta la mirada. Había un vacío ahí.

No había emoción en absoluto. Ahí se encontraba alguien tan frío, que era cuestionable si era humano o no.

Recuerda la palabra que era repetida por los soldados que habían perdido sus mentes en el frente.

”Desesperación.”

La mente del Vizconde Lichtein se quiebra y pone su cabeza en el suelo.

“P-Por favor, detente… Me rendiré… Es mi derrota.”

“¿Por qué?”

“La reglas respecto a los prisioneros de guerra en el acuerdo bilateral. Crueldad excesiva, así como herir mortalmente a aquellos que se rinden son―”

El joven de cabello negro interrumpió al Vizconde Lichtein mientras él estaba explicando.

“No sé nada de eso. No soy un soldado del Imperio. Eso no me interesa.”

“… ¿Huh?”

“Más importante, no has respondido mi pregunta. No tengo tiempo. ¿Hablarías si tomase una pierna?”

El joven se aproxima mientras continúa hablando indiferentemente.

“¡Ah, gah!”

El joven enterró la hoja en la pierna del Vizconde Lichtein y exhaló un suspiro de aire gélido.

“―¿Mataste a Dios?”

 

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