Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan

Shinwa Densetsu no Eiyuu no Isekaitan Vol.01 – Capítulo 16

Capítulo 16, Resurrección

Tris es incapaz de emitir un sonido en medio de la batalla que está volviéndose un caos.

Él no era el único en silencio. Sus compañeros soldados también estaban concentrándose en el joven para no perder vista de él.

Una atmósfera extraña envuelve al campo de batalla.

La masa negra invade lentamente el área, como agua mojando por completo una pieza de tela.

El frente del enemigo ha colapsado por completo. Es prácticamente imposible que se reagrupen a estas alturas.

Las caras de todas las tropas enemigas en el frente están deformadas por el miedo, y sus expresiones transmiten su deseo de escapar tan rápido como sea posible.

Sin embargo, la orden de atacar fue emitida. Estaban siendo empujados por sus aliados detrás de ellos, y no tenían permitido retirarse.

En la situación actual, ellos simplemente fueron dejados como presa de la oscuridad.

“¿Ese es… el chico?”

Él finalmente soltó esas palabras.

Inclinó la cabeza mientras veía a Hiro pisotear la formación del enemigo con una espada plateada en la mano.

No siente su frágil atmósfera de cuando se conocieron.

Él había cambiado a una forma que sugiere que había sido poseído por algo.

“¿Y, qué es esa espada?”

Sin importar cuántos enemigos asesinaba, no había coágulo de sangre visible en la hoja.

La espada plateada, reluciendo hermosamente, estaba emitiendo la misma luz feroz que cuando apareció por primera vez.

En el pasado, era llamada la espada del héroe.

Es la espada de un líder, que salvó un país que estaba al borde de la ruina, y conquistó las naciones colindantes.

Mientras pasaban 1,000 años, la espada legendaria fue enterrada en la historia, y se dice que se había perdido.

El Segundo Emperador del Gran Imperio Grantz, Halt Rey Schwarz von Grantz.

Su leyenda es recordada de esta manera…

『El Rey Negro posee una espada que manipula todo en el cielo, la tierra, y el hombre. Es una espada invencible que logra una victoria segura.』

No hay nadie aquí que haya experimentado ese período de tiempo.

Sin embargo, si lo hubiera, seguramente estaría temblando de temor.

Incluso la guarda[1] y el mango eran de blanco puro. No había rastro de impureza. Parecía como si estuviera decorada con una capa de nieve.

[1] NT: La Guarda es una protección para la mano que empuña la espada.

La hoja resplandecía como si un número infinito de estrellas brillantes estuvieran dispersas en ella. Emitía cierto brillo, y ostentaba agudeza.

Cuando el joven Gemelo Negro porta la espada mientras viste de negro, da la impresión de estrellas flotando en el cielo nocturno.

La 5ta Espada Espiritual Imperial.

La última espada, la cual también se dice que es la más hermosa―

―«Excalibur»

Este era el momento en que se manifestó en este mundo una vez más.

Un cambio se acercaba al campo de batalla, donde estaba ocurriendo una masacre unilateral.

“¿El enemigo… está retirándose?”

Uno de los soldados de infantería pesada murmuró.

Tal vez la noticia finalmente había llegado al general enemigo.

El enemigo se retira lentamente del frente mientras vigilan a Hiro.

El joven miró por un tiempo a los soldados retirándose, pero quizá perdió el interés, ya que les dio la espalda.

En ese momento, la expresión de Tris cambió mientras gritaba.

“¡C-Chico! ¡Detrás de ti!”

Un número incontable de flechas llegaron volando por detrás de los enemigos que se retiraban.

Pero tal vez Hiro no lo escuchó, ya que él ni siquiera miró atrás.

No, aunque hubiese escuchado, Hiro seguramente no habría sido capaz de defenderse sin un escudo.

Creyendo que este era el final, Tris cerró los ojos sin pensar.

Pero cuando los abrió, Tris fue incapaz de diferenciar entre la realidad y la fantasía.

Esto fue porque las flechas se habían dividido como una cascada y se clavaron en el suelo mientras evitaban al joven.

Observando con asombro, Tris mira a los ojos del joven y habla.

“¿Ese es «Uranus»…?”

No había tiempo para sentirse aliviado. El joven corrió.

“¿Qué pasa?”

Es comprensible que esté confundido, viendo como Hiro corrió hacia Tris y su grupo a toda velocidad.

Su cara no era la misma con la expresión de un oscuro abismo de hasta hace poco.

Se había vuelto la misma aparentemente frágil y poco confiable de cuando se conocieron.

“¡T-Tris!”

“¡Ohh! ¡¿Qué pasa?!”

Aunque estaba sorprendido de que Hiro lo abrazara repentinamente, él devolvió el abrazo.

“¡L-Liz! ¡¿Dónde está Liz?! ¡¿Está bien?!”

“¡C-Cálmate! ¡La Princesa está descansando en la parte de atrás! ¡Más importante, ¿estás herido?!”

Era inútil preocuparse, viendo lo enérgico que estaba, pero Tris no pudo evitar preguntar.

El joven revisó su cuerpo y habló.

“¡Parece que estoy bien! ¡Voy a ir con Liz!”

“¡N-No, espera, chico! En este momento deberías―”

Extendió su brazo, pero el joven siguió corriendo.

 

 

El pesado aire caliente y olor putrefacto de los cadáveres llena el espacio entre los riscos.

Habían muerto tantos soldados, que Hiro cuidadosamente tenía que evitar pisarlos mientras avanzaba.

“Ah, Liz…”

Cuando encontró a la joven que estaba buscando, él empezó a sonreír, pero su expresión rápidamente se volvió sombría.

Esto fue debido al hecho de que la joven de cabello carmesí estaba rodeada de cadáveres mientras se sentaba sobre una roca.

Estaba envuelta en una atmósfera que parecía sugerir que se ella rompería en cualquier momento. Su pecho se tensó cuando vio su estado actual.

“…”

Mientras Hiro subía la roca, Cerberus, que estaba sentado al lado de Liz, lo miró.

Después de acariciar la cabeza de Cerberus, colocó su mano en el hombro de la chica con la cabeza abajo.

“Liz…”

La joven que rechazaba al mundo ni siquiera se dio cuenta que había una mano sobre su hombro.

“¡Liz!”

Hiro gritó y sacudió sus hombros.

“…”

“¡¿ ?!”

Viendo la cara de Liz mientras ella finalmente la levantaba, Hiro jadeó con gran sorpresa.

Habiendo perdido su brillo, sus ojos simplemente estaban abiertos, sin concentrarse en ningún punto, y sus párpados estaban deplorablemente hinchados.

(Ahh… ¿Quién te hirió así?)

Hiro envolvió suavemente los brazos alrededor de su cabeza mientras la acercaba.

Ella parecía tan demacrada. Él no podía pensar en nada que decirle.

“Liz… Lo siento.”

Incluso Hiro no estaba seguro si estaba disculpándose por no saber qué decir o por no llegar a tiempo.

Los dedos de la chica de cabello carmesí temblaron.

Agarró los brazos de Hiro y apartó la cara de su pecho.

“… ¿Hiro?”

“Sí. Podría enojarte, pero… regresé.”

Hiro asintió con la cabeza incómodamente.

Las manos de Liz tocaron sus mejillas.

A pesar de estar húmedas como el verano, sus manos estaban lo suficientemente frías para darle un escalofrío.

“¿Por qué viniste?”

“Porque descubrí lo que puedo hacer.”

Hiro agarró suavemente las manos en sus mejillas para calentarlas.

La luz regresa a sus ojos. Tal vez se dio cuenta que él no era una ilusión.

Pero hizo una expresión triste y bajó la mirada.

“Dios murió…”

“… Sí.”

“Él era más un hermano mayor para mí que mi hermano real. Pensaba en él como mi verdadero hermano.”

“Sí.”

“Y sin embargo… No fui capaz de salvarlo.”

“…”

“Me dijo… que cumpliera mi sueño.”

Mientras su voz temblaba, sus ojos se humedecieron con lágrimas.

“Yo… ugh, ahh―”

Hundió su cara en el pecho de Hiro y empezó a llorar.

Hiro envolvió los brazos alrededor de su espalda y la abrazó.

Aun si era la portadora de una espada espiritual, ella todavía es una chica que acababa de cumplir 15.

Una persona a quien ella adoraba como familia había muerto ante sus ojos.

Probablemente estaba sintiendo que su corazón había sido destrozado.

(Ahh… es cierto. Esta chica es igual que tú.)

El color de su cabello y sus rasgos faciales no eran parecidos, pero su disposición es exactamente la misma.

Asumiste el trono a temprana edad, con mucho esperado de ti. Y por tu posición, no eras capaz de hacer nada. Sólo podías observar en silencio cómo tu país caía en la ruina lentamente.

(¿Es por eso que me convocaste de nuevo?)

¿Fue para salvar a la Sexta Princesa Imperial, que es igual que tú?

Mientras acariciaba la cabeza de Liz, Hiro se dio cuenta de por qué había venido a este mundo.

Es posible que estuviera equivocado, pero Hiro estaba conforme con esa razón.

Tris y la infantería pesada observaban, afligidos, como la Sexta Princesa Imperial lloraba en silencio sobre la roca.

Lágrimas caían de los ojos de los hombres fornidos. Lloraron en silencio mientras apretaban los dientes.

Tris no derramó ni una sola lágrima.

Un flujo de sangre fluía de la esquina de su boca mientras temblaba de ira.

Dios von Michael. Él era un hombre joven que debería haber cumplido 28 este año.

Al principio era un mercenario, pero entró al Imperio después de haber sido herido gravemente. Tris entonces lo curó y se hizo cargo de él.

Entrenó todos los días, acumuló muchos logros en el campo de batalla, y se volvió un ayudante cercano de la Sexta Princesa Imperial después de que reconocieron sus habilidades. Tris estaba feliz por él, como si estos hubieran sido sus propios logros.

Si Liz era su hija, Dios era su hijo.

Tris dejó de lado sus recuerdos del pasado y golpeó con fuerza su pecho.

El fuerte ruido de su armadura rompió el silencio. Entonces, puso su rodilla en el suelo y gritó.

“¡Su Alteza, Celia Estreya Elizabeth von Grantz!”

Todos dirigieron su mirada a la fuerte voz que resonaba.

“No tenemos tiempo para estar tristes. ¡Dudo que Dios desease eso! El sol se pondrá pronto. ¡Pensemos en un plan para traspasar al enemigo!”

Quien respondió a esas palabras fue Hiro.

“Tengo una idea para eso.”

“¿Qué?”

“Las fuerzas enemigas son aproximadamente 2,000. Aun si somos capaces de traspasarlos, eso provocaría víctimas en los pueblos colindantes. Dudo que a Liz le parezca bien que ciudadanos inocentes sean lastimados.”

“¿H-Hiro?”

Liz murmuró con confusión en su voz.

Es comprensible que estuviera confundida, ya que para ella, él sólo es un joven ordinario.

Hiro le sonrió irónicamente y continuó hablando.

“En ese caso, no tiene que ser una aniquilación completa, sino debemos disminuir sus números tanto como sea posible para que sean incapaces de hacer algún saqueo.”

“Sólo quedan 20 hombres aquí. ¿Qué vamos a hacer contra 2,000 oponentes? ¿Estás diciendo que cada uno mate 100 enemigos?”

“No estoy diciendo eso. Todos están exhaustos.”

Mientras su sonrisa se agradaba, el joven le dio una mano a Liz y bajaron de la roca.

“Es un plan tan simple que incluso un niño podría pensar en él.”

El hombre que una vez fue temido como «Marte» estaba a punto de resucitar.

 

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